Pues los poetas son
pequeños animales en disturbio
con la sed en los ojos y en la
garganta amor


(Jesús Hilario Tundidor)

lunes, 31 de agosto de 2015

El Jardín Prohibido

(Guim Tió Zarraluki)



Una abeja que ha perdido el alma
Es como un bonzo moribundo que sujeta el cuenco
Purificador junto al río: se desplaza hasta la cima
De una flor que las lluvias del otoño han dejado como papel mojado.
La fisgonea una y otra vez, y luego se marcha volando.
¡Ah, el dolor de la flor marchita!
¿Es el dolor de la abeja? ¿O el de la flor?



(Wen Yiduo)


1 comentario:

J. R. Infante dijo...

Sabiduría y belleza al mismo tiempo. Gracias por compartir, Rafael.- Un abrazo.