Pues los poetas son
pequeños animales en disturbio
con la sed en los ojos y en la
garganta amor


(Jesús Hilario Tundidor)

miércoles, 25 de marzo de 2015

Mixtura





Otra colaboración en el número 9 del fanzine Mixtura. 

http://cargocollective.com/Mixturafanzine/N-9-SONIDOS


domingo, 22 de marzo de 2015

Decreto



Los nietos de la Transición serán los hijos de la Revolución.


jueves, 19 de marzo de 2015

ERRR





Publicación de un poema reciente en el blog de Errr Magazine. Muy amables y muy salaos.

http://errr-magazine.com/la-soledad-sevillana/


martes, 17 de marzo de 2015

El Chico En El Esqueleto

(Christoffel van Sichem II)


* Su vida es valiosa, un regalo otorgado por sus padres. Piense en ellos, en sus hermanos, hijos, amigos. Por favor, busque ayuda, no guarde las preocupaciones únicamente para usted. No atraviese este lugar solo.

viernes, 13 de marzo de 2015

sábado, 7 de marzo de 2015

La Soledad Sevillana

(Félix Arjona)



Si te quedas aquí
tendrás que respirar para estar muerto,
consulta la teoría y práctica de la función poética.
La metáfora se va haciendo cada vez más amplia y precisa
como ríos huídos de fuente en fuente.

Otro marzo
y los amigos buscan su matria devoradora de placentas
mientras respiras el expiro.
Así dicen que todos los poetas son hispalenses,
por eso sigues aquí,
para seguir mintiendo cuando juras
que no podemos exiliar nuestro destino.

Cuántos lamentos morales del Arte contra la Historia
y siempre el mismo desgaste de nombres embebidos,
nadie entiende realmente
que uno siempre escribe apuntando a la realidad.


lunes, 2 de marzo de 2015

Yo Morí Para Poder Respirar

(Edgar Jené)


Piensa conmigo: el cielo de París, el gran cólquico otoñal...
Compramos corazones a las floristas:
eran azules y se abrían en el agua.
Comenzó a llover en nuestra habitación
y nuestro vecino llegó, Monsieur Le Songe, un hombrecillo enjuto.
Jugamos a las cartas, perdí mis pupilas;
me prestaste su cabello, lo perdí, él nos abatió.
Salió por la puerta, seguido por la lluvia.
Estábamos muertos y podíamos respirar.



(Paul Celan)