Pues los poetas son
pequeños animales en disturbio
con la sed en los ojos y en la
garganta amor


(Jesús Hilario Tundidor)

sábado, 4 de julio de 2015

Vida En Las Ciudades (II)



Hay un teclista que te toca
y te enseña las naciones de Ulises una por una,
ya sabes que no puedo competir con él
sin pronunciar mal el apellido de su linaje.
Varios hablan y algunos escuchan en la ciudadela seca.

He soñado con una máscara de carnero
atándonos a la cama de un gran salón
y parecíamos felices a juzgar por las lágrimas.
El final fue lo mejor.

Hay una música que te toca
y te enseña las naciones de Ulises una por una,
ya sabes que no puedo competir con ella
sin doblar mal las sábanas.

Hace tiempo que escribo poemas
porque soy un músico frustrado,
otro resto de la gente bella
que se viste con estrazas,
y restallo de seriedad si buscan recitación
bajo esta luz clausurada.

Gritan allá en la cuesta, escucha,
hace falta higiene mental para salir al encuentro.

1 comentario:

J. R. Infante dijo...

Entre la nostalgia y la desilusión se debate el poeta, buscando su propia identidad.- Abrazos